Eutanasia. ¿Existe un derecho a morir?

Solo cuando la muerte toca de cerca a nuestra puerta, es que nos percatamos de que existen en la vida hitos tan difíciles de enfrentar como el tema en cuestión. Pudiera ser, quizás, algo tan controvertido  que existan miles de personas que discrepen con esta humilde opinión que pretendo plantear. Entonces solo trataré esto como un razonamiento de alguien muy sensibilizado con el dolor humano en cualquiera de sus manifestaciones y dejo el espacio abierto a todos aquellos que quieran exponer su criterio.

Eutanasia. Se entiende como la muerte provocada, por propia solicitud, de una persona que ya no puede soportar los dolores de una enfermedad terminal y que no tiene ninguna esperanza de vida, convirtiéndose en una pesada carga para sí misma y para su familia, en lo espiritual, psicológico y hasta en lo económico.

Puede considerarse como un derecho del paciente a decidir la forma y el momento de su muerte, esto dentro de una definición corta, pero que busca como único fin el librar a una persona de sus intensos sufrimientos, de una agonía inmisericorde que padece como resultado de una enfermedad grave e incurable, por ejemplo  cáncer o consecuencias provocadas por el SIDA. Dicha enfermedad o estado debe haber sido diagnosticado suficientemente, de manera que su característica de irreversibilidad sea tal, que se determine la muerte como algo inevitable.

No quiero entrar en los detalles acerca de tipos de Eutanasia, quien pretenda ahondar en ello bien puede consultar su Wilkipedia (Kiwik) o sencillamente en Ecured encontrará una versión más corta pero igual de útil. Solo pretendo transmitir mi punto de vista, precisamente ahora, en medio del contexto histórico que nos ha tocado vivir, lleno de cambios, que bien pudiera llevarse a debate a las asambleas de consulta popular acerca del nuevo Proyecto de Constitución que deberá ser aprobado y que, como nunca antes, ha contado con tanta participación del pueblo.

Estoy seguro que será algo muy controversial. No es nada novedoso, ha sido objeto de debate y desaprobación incluso por parte de la Asociación Médica Mundial que considera que “vulnera los principios éticos básicos de la profesión médica”. El Papa Juan Pablo II, la incluyó como parte de lo que llamó “estructuras de pecado”, llamando a frenarla si fuera posible, desmantelarla, y aún más, reemplazarla con algo auténticamente positivo, considerando que, de aprobarse a escala mundial, se tendrán tantas probabilidades de morir a manos de otro, como por cualquier otra vía.

La muerte, considero, forma parte de nuestras vidas. Se quiera admitir o no, desde las más tempranas edades, desde que apenas siendo unos críos en edad preescolar  comienzan a fallecer los bisabuelos o quizás algunos parientes más jóvenes que no debían haber muerto pero así fue y entonces, aprovechando la ingenuidad propia de esa edad, nuestros padres trataron de ocultar….pero la vimos. La muerte debe ser esperada y asumida con dignidad, con la misma dignidad con que hemos vivido y bien pudiera ser asumida como una despedida digna, sin traumas ó, en el peor de los casos, con los menores traumas posibles. Escoja usted una de estas dos situaciones.

1- Tiene usted un ser querido que padece una enfermedad terminal. Se muere, agoniza desde hace días ó por lo general hace meses, quejándose no solo de los dolores que su enfermedad  inicial le ha provocado y que irremediablemente le llevarán a la muerte. No, ahora ya se ha complicado, debió ser intervenido quirúrgicamente, pues una obstrucción intestinal provocó que se le debiera efectuar una colonoscopía, tiene una sonda para evacuar sus líquidos también. No respira bien (¿habrá algo que provoque un estado de ansiedad mayor que la falta de aire?), el interior de su boca se despelleja a diario debido a la sequedad en ella, pues con los sueros y el levin puesto no se ha permitido que tome agua. Los dolores circulatorios en el miembro que tiene hinchado por la metástasis en su sistema linfático son incluso mayores que los del cáncer que padece en su interior. La escara que se le ha formado en el cóccix producto de la inmovilidad forzosa en que está hace meses, desprende una fetidez que ni aún con las curas diarias y terribles y la magnifica atención que una amable enfermera le dispensa es posible disminuir. Al curarlo, al revolver en el tremendo hoyo que se le ha abierto, casi se pierde la manito pequeña de la seño que trata de hacerlo de la mejor forma que puede sin poder evitar las débiles quejas que indican que si duele, y mucho, esa cura que no va resolver ningún problema. Así esperar solo el final. A veces, no se sabe bien si consciente o no, pide que lo dejen morir, que se termine ya con su agonía.

¿Ha vivido usted eso? No se lo deseo, lo dice alguien que ya ha pasado por ahí. Pocos traumas psicológicos pueden marcar por tanto tiempo, se lo aseguro.

2- El hombre salió de la consulta. El diagnóstico acaba de confirmar todos sus temores, tiene cáncer avanzado. No hay marcha atrás. Solo quedan apenas unos meses para poner las cosas en orden y partir. Seis meses después toda la familia se reúne. Hoy se hará una fiesta. El hombre ha decidido que será la última vez que se verán. Hay abrazos, muchos besos, lágrimas, pero sobre todo se contarán las historias  que unen a aquellos que se han reunido para homenajear al anfitrión. Solo unos pocos escogidos conocen el final de la historia. Hoy es el día. Mañana habrá otras tareas que cumplir con relación a él, pero hoy no, hoy vamos a celebrar su partida, incluso bailaremos. Temprano en la mañana los escogidos y el hombre se dirigen al centro donde se cumplen las voluntades de aquellos que han decidido partir antes que sufrir. Últimos abrazos, últimos besos. El hombre entra a la consulta y cierra la puerta tras de sí, después de decir adiós por última vez.

En un cómodo sillón ya lo espera el equipo médico. Colocan un suero inocuo con un sedante para dormir, único dolor que sentirá y a continuación le indican un interruptor que deberá apretar el propio hombre cuando él decida y que dará comienzo al final del proceso. Si cambia de parecer a última hora podrá desistir de su decisión. Los médicos se marchan. El hombre se coloca unos audífonos y comienza a escuchar su música preferida. Oprime el botón.

Tres ó cuatro horas más tarde los parientes reciben sus cenizas en una pequeña ánfora. Las cenizas serán esparcidas en el lugar que adoró en vida el hombre, un valle y un río donde la vista es hermosa.

No hay verdugos, no hay violencia en el acto. Ningún médico es responsable. El Juramento de Hipócrates ha sido respetado.

Implicaciones desde la Bioética

La bioética está estrechamente ligada a la profesión médica; desde sus principios es parte indisoluble del actuar de los dedicados a este fin, tiene sus raíces en el juramento hipocrático que devino con ulterioridad en otros juramentos, reglamentaciones y principios que establecen normas de conducta.

Los principios básicos de la bioética son los siguientes:

  1. No maleficencia, no hacer un mal.
  2. La justicia, todos los seres humanos tenemos la misma dignidad, no hay discriminación justificable a la hora de prestar una atención sanitaria.
  3. La beneficencia, los conocimientos del profesional son para hacer el bien al paciente.
  4. Autonomía, el derecho del paciente a decidir muy ligado al proceso del consentimiento informado.

 

Desde el punto de vista de la no-maleficencia es fácil darse cuenta que este principio quedaría vulnerado en el proceso de la Eutanasia. Quedarían incluidos tanto aquellos profesionales que dejan de hacer algo necesario en el caso de un enfermo con situación clínica determinada, como también aquellos profesionales que alargan la situación de un enfermo terminal con medidas extraordinarias, proporcionadas o no, sin esperanza de curación, pero que causará sufrimiento añadido a ese paciente.

Los tiempos cambian, como siempre, el temor al cambio, a lo desconocido, es propio del comportamiento humano. En este caso quedarían muchas cosas pendientes de atemperar y solucionar, pero soy de los que opino que no está demás tener en cuenta. Yo voto por el . Piense usted bien su decisión antes de responder.

 

 

6 comentarios

Ir al formulario de comentarios

    • Cary desde la Isla de la Juventud en 02/10/2018 a las 12:07 pm
    • Responder

    Larry, tema delicado y adoro tu valentía al escribir sobre el mismo, no todos tenemos esa perspectiva sobre la vida y la muerte, comparto plenamente tu punto de vista, soy de las que piensa igual, realmente este proceso de enfermedades terminales e irreversible es una tortura física y psicológica, que marcan de forma negativa tanto al que la adolece como a sus familiares, es ver a ese ser querido, agonizar y luchar entre la vida y la muerte, y no poder hacer nada por él, es difícil de entender, porque nadie quiere ver partir a sus seres queridos, pero es más triste aun, ver la agonía que vive en sus últimos momentos en la vida terrenal ese ser amado, es por ello que voto por un SI.

  1. La Eutanasia es un tema muy controvertido, me imagino que habrá personas a las que no les gustará la idea, pero considero que debe ser un derecho de todo ser humano, los que no quieran hacer uso de el no están obligados, los que si queremos debemos tener esa opción.

  2. Los apoyo a los dos, he pasado por situaciones similares y creo que debería aprobarse esa ley. Yo tampoco deseo eso para mí.

    • Mary01 en 27/09/2018 a las 5:00 pm
    • Responder

    Esperaba hace tiempo que alguien se dignara a escribir sobre esta práctica, pues de veras que la única solución ante estas enfermedades incurables es la Eutanasia. Yo voto porque se apruebe aquí en Cuba, pues nadie se imagina que tan doloroso es ver al enfermo y a su familia sufriendo sin solución alguna.

    • Isabel en 27/09/2018 a las 8:59 am
    • Responder

    Larry, fuerte tu escrito, lo he sentido en lo más profundo de mi corazón, ayer causualmente discutí el Proyecto de Constitución de la República de Cuba Y PEDÍ SE INCLUYERA un artículo sobre el derecho a la Eutanasia,creo que de una forma o de otra a todos nos toca esta situación. TODO HOMBRE TIENE DERECHO A MORIR DIGNAMENTE, todos debemos abogar por ese derecho.

  3. Este tema me toca muy de cerca, pues ya lo he vivido en dos ocasiones sin poder hacer nada al respecto y no quiero lo mismo para mí, por eso voto por el SÍ.

Deja un comentario

Tu email nunca se publicará.