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José Martí

Jose Marti

A los espacios.

A los espacios entregarme quiero
Donde se vive en paz, y con un manto
De luz, en gozo embriagador henchido,
Sobre las nubes blancas se pasea,—
Y donde Dante y las estrellas viven.
Yo sé, yo sé, porque lo tengo visto
En ciertas horas puras, còmo rompe
Su cáliz una flor,— y no es diverso
Del modo, no, con que lo quiebra el alma.

Escuchad, y os diré: —viene de pronto
Como una aurora inesperada, y como
A la primera luz de primavera
De flor se cubren las amables lilas…
Triste de mí: contároslo quería
Y en espera del verso, las grandiosas
Imágenes en fila ante mis ojos
Como águilas alegres vi sentadas.
Pero las voces de los hombres echan
De junto a mí las nobles aves de oro:
Ya se van, ya se van: ved còmo rueda
La sangre de mi herida.
Si me pedís un símbolo del mundo
En estos tiempos, vedlo: un ala rota.
Se labra mucho el oro, el alma apenas!—
Ved còmo sufro: vive el alma mía
Cual cierva en una cueva acorralada:—
Oh, no está bien:
me vengaré, llorando!

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Con letras de astros
Con letras de astros el horror que he visto
En el espacio azul grabar querría.
En la llanura, muchedumbre: —en lo alto
Mientras que los de abajo andan y ruedan
Y sube olor de frutas estrujadas,
Olor de danza, olor de lecho, en lo alto
De pie entre negras nubes, y en sus hombros
Cual principio de alas se descuelgan,
Como un monarca sobre un trono, surge
Un joven bello, pálido y sombrío
Como estrella apagada, en el izquierdo
Lado del pecho vésele abertura
Honda y boqueante, bien como la tierra
Cuando de cuajo un árbol se le arranca.
Abalánzase, apriétanse, recògense,
Ante él, en negra tropa, toda suerte

De fieras, anca al viento, y bocas juntas
En una inmensa boca, —y en bordado
Plato de oro bruñido y perlas finas
Su corazòn el bardo les ofrece.
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Árbol de mi alma
Como un ave que cruza el aire claro,
siento hacia mí venir tu pensamiento
y acá en mi corazón hacer su nido.
Ábrase el alma en flor; tiemblan sus ramas
como los labios frescos de un mancebo
en su primer abrazo a la hermosura;
cuchichean las hojas; tal parecen
lenguaraces obreras y envidiosas,
a la doncella de casa rica
en preparar el tálamo ocupadas.
Ancho es mi corazón, y es todo tuyo.
Todo lo triste cabe en él, y todo
cuanto en el mundo llora, y sufre, y muere!
De hojas secas, y polvo, derruidas
ramas; lo limpio; bruño con cuidado
cada hoja, y en los tallos; de las flores
los gusanos y el pétalo comido
separo; creo el césped en contorno
y a recibirte, oh pájaro sin mancha,
apresto el corazón enajenado!
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CONSEJOS PARA NO MORIR SOLO.

Sucede casi siempre que las relaciones que el amor comenzó, concluyen por no tener más lazos de unión que el diario cumplimiento del deber.
¿Es que acaso la satisfacción del amor mata al amor? ¡No!. Es que el amor es avaricioso, insaciable, activo; es que no se contenta con los sacrificios hechos, sino con los sacrificios que se hacen; es que una gran fuerza inquieta requiere de grandes alimentos diarios; es que el único que no se sacia nunca. No es que anhele cuerpo que lo sacie, es que solo la solicitud incesante, tierna, visible y sensible lo alimenta.
Creen las mujeres con error, y creen los hombres, que una vez dada la gran prenda, la prenda del cuerpo, el beso sacudidor todo está dado y todo conseguido.

¡Oh, no! El alma es espíritu y se escapa de las redes de la carne, es necesario conquistarla con espíritu. Un beso presente te desarruga una frente que no basta desarrugar el calor entibiado de muy amantes besos anteriores. Ni amante, ni amada han de dejar que la falta de frecuencia de mutuas solicitudes, reveladoras de constantes pensamientos, haga sentir la necesidad al alma siempre ardiente, del alimento de que vive y la empujen a buscarlo o la proponen para aceptarlo, si los azares de la vida se la ofrecen, las atenciones amorosas que se dan son un cuerpo de resistencia que se hace en el alma, del ser amado contra la invasión ajena. Compensación inteligente, premio sabroso, dulcisimo trabajo, dando a otro ventura, fabricamos la nuestra; siendo tiernos elaboramos la ternura que hemos de gozar nosotros.

Y sin pan se vive, más sin amor ¡no! No ha de despreciarse ocasión alguna de consolar toda tristeza, de acariciar la frente mustia, de encenderse la mirada lánguida, de estrechar una mano caliente de amor.
Perpetua obra; obra de todo instante es la ternura si no, el pensamiento no satisfecho busca empleo.

Hay una palabra que da idea de toda la táctica de amor: rocío-goteo. Que haya siempre una perla en la hoja verde, una palabra en el oído, una mirada naciente en nuestros ojos; en nuestra frente, un beso húmedo.

EL QUE ASÍ NO AME, NO SERÁ JAMÁS AMADO.

Caerá y volverá a caer, y clamará desesperado, y se perderá en abismos negros, y morirá solo.

José Martí