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El Poder del Ahora.

El poder del ahora  La mayoria de las personas persiguen placeres físicos o muchas formas de gratificación psicológica porque creen que esas cosas los van a hacer felices o a liberarlos de una sensación de miedo o de carencia. La felicidad puede sentirse como un sentido realzado de vida, alcanzado a traves del placer físico o una sensación más segura y más completa  lograda por medio de alguna forma de gratificación psicológica. Invariablemente, cada satisfacción que se obtiene es fugaz, y la condición  de satisfacción o logro habitualmente se proyecta hacia un punto imaginario lejos del aquí y del ahora “Cuando logre esto o aquello, estaré bien”. Esta es la actitud mental  inconsciente que crea la ilusión de la salvación en el futuro.

La verdadera salvación es un estado de liberación del miedo, del sufrimiento, del estado percibido de carencia o de insuficiencia y por lo tanto de todo deseo, necesidad, codicia y apego. Es la libertad del pensamiento compulsivo, de la necesidad y sobre todo, del pasado y el futuro como una necesidad psicológica.

No hay nada que pueda hacer o alcanzar que lo acerque a la salvación más de lo que lo está en este momento. Esto puede ser difícil de comprender para una mente acostumbrada a pensar que todo lo que vale la pena está en el futuro. Ni nada de lo que usted hizo o le hicieron en el pasado le impide decir sí a lo que es y enfocar su atención profundamente en el Ahora. No puede hacer esto en el futuro. Lo hace ahora o no lo hace.

EL ESTADO DE PRESENCIA.

Intente un pequeño experimento. Cierre los ojos y dígase a sí mismo: “Me pregunto cuál será mi próximo pensamiento”. Luego póngase muy alerta y espere por el próximo pensamiento. Compórtese como un gato observando la guarida del ratón. ¿Qué pensamiento va a salir de la guarida del ratón? Inténtelo ahora.
¿Ya?
Exactamente. Mientras usted está en un estado de intensa presencia, usted está libre de pensamientos. Usted está quieto y sin embargo está muy alerta. En el instante en que su atención consciente cae por debajo de cierto nivel, los pensamientos se apresuran y vuelven a aparecer. El ruido mental regresa, la quietud se pierde. Usted vuelve al tiempo.
Para probar su grado de presencia se sabe que varios maestros Zen se acercaban sigilosamente a sus estudiantes desee atrás y .los golpeaban súbitamente con un bastón. ¡Todo un shock! Si el estudiante estaba completamente presente y en estado de alerta, notaría la llegada del maestro desde atrás y lo detendría o se apartaría. Pero si se dejaba golpear, eso significaba que estaba inmerso en sus pensamientos, es decir estaba ausente, inconciente.
Para estar presente en la vida diaria, ayuda estar firmemente arraigado en su interior, de otro modo, la mente, que tiene una inercia increíble, lo arrastrará con la fuerza de un río salvaje.
¿Qué quiere decir arraigado en su interior?
Significa habitar su cuerpo completamente. Tener siempre algo de su atención en el campo de energía interior de su cuerpo. Sentir el cuerpo desde adentro, por decirlo así. La conciencia del cuerpo lo mantiene presente. Lo ancla en el Ahora.
En cierto sentido, el estado de presencia podría compararse con esperar. Este no es el tipo habitual de espera aburrido o inquieto que es una negación del presente. No es un esperar en el que su atención está concentrada en algún punto en el futuro y en el que el presente se percibe como un obstáculo indeseable que le impide tener lo que quiere.
Hay un tipo de espera cualitativamente diferente, que requiere de su alerta total. Podría suceder algo en cualquier momento y si usted no está completamente despierto, completamente quieto, se lo perderá. En ese estado toda su atención está en el Ahora. No queda nada para soñar despierto, pensar, recordar, anticipar. No hay tensión en esa espera, ni miedo, solo presencia. Usted está presente en todo su ser. En ese estado, el “yo” que tiene pasado y futuro, la personalidad, si usted quiere, casi no está. Y sin embargo , nada de valor se ha perdido. Usted es todavía, esencialmente, Usted mismo. De hecho, Usted es más plenamente Usted mismo de lo que nunca fue, o más bien, solo ahora usted es verdaderamente Usted mismo.
Los maestros Zen utilizan la palabra satori para describir un relámpago de comprensión , un momento de no-mente y de presencia total. Aunque el satori no es una transformación duradera, siéntase agradecido cuando llegue, porque le da a probar la iluminación. De hecho, usted puede haberlo experimentado muchas veces sin saber qué es y sin darse cuenta de su importancia. Se necesita presencia para ser conciente de la belleza, la majestad, la sacralizad de la naturaleza. ¿ Alguna vez ha contemplado la infinitud del espacio en una noche clara, sobrecogido por su absoluta quietud y su vastedad inconcebible?¿ Alguna vez ha escuchado verdaderamente el sonido del bosque?¿O ha escuchado el canto de un zorzal o un sinsonte en una tranquila tarde de verano? Para ser conciente de tales cosas la mente debe estar quieta. Usted tiene que dejar por un momento su equipaje personal de problemas, de pasado y de futuro, así como todo su conocimiento, de lo contrario usted verá sin ver, oirá sin oir. Se requiere de su total presencia.
Más allá de la belleza de las formas externas hay algo; algo innombrable, inefable, una esencia profunda, interior, santa. Siempre y dondequiera que haya belleza, esta esencia interior resplandece de alguna manera. Solo se le revela cuando usted está presente.¿Podría ser que esa esencia y su presencia sean una misma cosa? Profundice en ello. Descúbralo por su cuenta.
Cuando usted experimentó esos momentos de presencia, usted probablemente no se dió cuenta de que estuvo brevemente en un estado de no-mente. Eso se debe a que la brecha entre ese estado y el flujo interno de pensamientos fue demasiado breve. Su satori puede haber durado solo unos segundos antes de que la mente apareciera, pero estuvo ahí; sino usted no habría experimentado la belleza. La mente no puede experimentar ni crear belleza. Solo durante unos segundos, mientras usted estaba completamente presente, estuvo allí esa belleza o sacralizad. Debido a la brevedad de esa brecha y a la falta de vigilancia y atención de su parte, usted fue probablemente incapaz de notar la diferencia entre la percepción, la conciencia de belleza sin pensamiento y su interpretación como un pensamiento: la brecha en el tiempo fue tan corta que pareció que era solo un proceso. Sin embargo la verdad es que en el momento en que llegó el pensamiento, todo lo que usted tenía era un recuerdo.
Cuanto más amplia sea la brecha entre la percepción y el pensamiento, más profundidad tiene usted como ser humano, es decir, más conciente es.
Como vivimos en una cultura tan dominada por la mente, la mayor parte del arte moderno, la arquitectura, la música y la literatura están privadas de belleza, de esencia interior, con muy pocas excepciones. La razón es que las personas que crean este arte no pueden, ni siquiera por un momento, liberarse de sus mentes. Así que nunca están en contacto con ese lugar donde la verdadera creatividad y belleza surgen. La mente, abandonada a sí misma crea monstruosidades, y no solo en las galerías de arte. Miren nuestros paisajes urbanos y nuestros desiertos industriales. Ninguna civilización ha producido tanta fealdad.

RELACIONES DE AMOR-ODIO.

Hasta que no entre en la frecuencia de conciencia de la presencia, todas las relaciones y particularmente las relaciones íntimas, serán profundamente defectuosas y en últimas, disfuncionales.
Pueden parecer perfectas por un tiempo, como cuando estás enamorado, pero invariablemente esta perfección aparente se rompe cuando las discusiones, los conflictos, la insatisfacción y la violencia emocional, incluso física, ocurren cada vez con mayor frecuencia. Parece ser que la mayoría de las relaciones amorosas se convierten en relaciones de amor-odio muy pronto. El amor puede convertirse entonces en un ataque salvaje, en sentimientos de hostilidad o en el abandono completo del afecto en un abrir y cerrar de ojos. Esto se considera normal. La relación oscila entonces por un tiempo, quizás unos meses o unos años, entre las polaridades del “amor” y el odio, proporcionando indistintamente tanto placer como dolor. No es poco común que las parejas se vuelvan adictas a esos ciclos. Su drama los hace sentir vivos. Cuando se pierde el equilibrio entre las polaridades positiva y negativa y los ciclos negativos, destructivos comienzan a ocurrir con frecuencia e intensidad crecientes, lo que tiende a ocurrir tarde o temprano, no pasará mucho tiempo antes de que la relación finalmente fracase.
Puede parecer que si usted simplemente pudiera eliminar los ciclos negativos o destructivos, todo iría bien y la relación florecería hermosamente, pero esto no es posible. Las polaridades son mutuamente interdependientes. Usted no puede tener una sin la otra. Lo positivo ya contiene en si mismo, aunque todavía sin manifestar, lo negativo. Los dos son, de hechos, aspectos diferentes de una misma disfunción. Estoy hablando aquí de lo que se llama comúnmente relaciones románticas, no del verdadero amor, que no tiene contrario, porque surge de un lugar más allá de la mente. El amor como un estado continuo es todavía bastante raro, tan raro como los seres humanos conscientes. Sin embargo son posibles breves y elusivos atisbos de amor, siempre que haya una ruptura en la corriente de la mente.
El lado negativo de una relación es, por supuesto, más fácilmente reconocible como disfuncional que el positivo. También es más fácil de reconocer la fuente de la negatividad en su pareja que en usted mismo. Puede manifstarse de muchas formas: posesividad, celos, control, retraimiento y resentimiento no manifestado, la necesidad de tener la razón, insensibilidad y enfrascamiento, reclamos emocionales y manipulación, la necesidad de discutir, criticar, juzgar, culpar o atacar, ira, revancha inconsciente por el dolor pasado infligido por un padre, rabia y violencia física. En el lado contrario, usted está “enamorado” de su pareja. Este es al principio un estado profundamente satisfactorio. Usted se siente intensamente vivo. Su existencia se ha vuelto repentinamente significativa porque alguien lo necesita, lo desea y lo hace sentir especial y usted siente lo mismo por elo por ella. Cuando están juntos se sienten completos. El sentimiento puede volverse tan intenso que el resto del mundo se desvanece en la insignificancia.
Sin embargo, puede que usted se haya dado cuenta también de que hay una cualidad de carencia y de apego en esa intensidad. Usted se vuelve adicto a esa otra persona. Él o ella actúa sobre usted como una droga. Usted está en un punto alto cuando la droga está disponible, pero incluso, la posibilidad o el pensamiento de que no pueda estar ahí para usted puede llevarlo a los celos, la posesividad, los intentos de manipulación por medio del chantaje emocional, la inculpación y las acusaciones, el miedo a la pérdida. Si la otra persona lo deja, esto puede hacer surgir la más intensa hostilidad o la tristeza y la desesperación más profundas. En un instante, la ternura amorosa puede convertirse en un ataque salvaje o en una tristeza espantosa. ¿Dónde está el amor ahora?¿puede el amor cambiar en un instante a su contrario?¿Era amor desde un comienzo o solamente un apego adictivo?
<strong>¿Por qué nos volvemos adictos a la otra persona?
La razón por la que la relación de amor romántico es una experiencia tan intensa y universalmente perseguida es que parece ofrecer la liberación de un estado profundamente arraigado de miedo, necesidad, carencia y falta de plenitud que es parte de la condición humana en su estado no redimido o iluminado. Hay una dimensión física y otra psicológica en ese estado.
En el nivel físico, usted obviamente no está completo, ni lo estará nunca: es un hombre o una mujer, es decir, la mitad del todo. En este nivel, la añoranza de la plenitud, el retorno a la unidad, se manifiesta como una atracción entre el macho y la hembra,. Es un impulso casi irresistible de unión con la polaridad de energía contraria. La raíz de este impulso es espiritual: la añoranza del fin de la dualidad, un retorno al estado de plenitud. La unión sexual es lo más cerca que usted puede estar de este estado en el plano físico. Por eso es la experiencia más profundamente satisfactoria que se puede experimentar en el plano físico. Pero la unión sexual no es más que un atisbo fugaz de la plenitud, un instante de bienaventuranza. Mientras se busque inconscientemente como un medio de salvación, usted está buscando el fin de la dualidad en el nivel de la forma, donde no puede encontrarse. Usted recibe un atisbo tantálico del cielo, pero no se le permite habitar allí y se encuentra de nuevo a sí mismo de nuevo en un cuerpo separado.
En el nivel psicológico, la sensación de carencia y de falta de plenitud es , acaso aún mayor que en el nivel físico. Mientras esté identificado con la mente, usted tiene un sentido de sí mismo derivado del exterior. Es decir, usted obtiene el sentido de quien es, de cosas que en última instancia no tiene nada que ver con quién es usted: su papel social, las posesiones, las apariencias , los éxitos, los fracasos, los sistemas de creencias, etc. Este ser falso, elaborado por la mente, el ego, se siente vulnerable, inseguro y siempre está buscando cosas nuevas con las cuales identificarse para que le den una sensación de que existe. Pero nunca nada es suficiente para darle una realización duradera. Su miedo y su sentido de carencia y necesidad permanecen.
Pero entonces llega esa relación especial. Parece ser la respuesta a todos los problemas del ego y de llenar todas sus necesidades. Al menos así parece al principio. Todas las demás cosas de las que usted derivaba su sentido de sí mismo antes, ahora se vuelven relativamente insignificantes. Usted tiene ahora un solo punto focal que las remplaza a todas, da sentido a su vida, y a través del cual usted define su identidad: la persona de la que está “enamorado”. A no es un fragmento desconectadoen un universo carente de afecto, o eso parece. Su mundo ahora tiene un centro: el amado. El hecho de que ese centro este fuera de usted y que, por lo tanto, usted todavía tenga un sentido de sí mismo derivado del exterior, no parece importar al principio. Lo que importa es que los sentimientos subyacentes de no plenitud, miedo, carencia y falta de realización tan característicos del estado egotista ya no están ahí. ¿O sí? ¿Se han disuelto, o continúan existiendo bajo la feliz realidad superficial?
Si en sus relaciones Usted experimenta “amor” y su contrario ataque, violencia emocional, etc. Es probable que esté confundiendo el apego del ego y la dependencia adictiva con el amor. Usted no puede amar a su pareja un momento y atacarla al siguiente. El verdadero amor no tiene contrario. Si su “amor” tiene un contrario, entonces no es amor, sino una fuete necesidad del ego de un sentido más profundo y completo de sí mismo, una necesidad que la otra persona llena temporalmente. Es el sustituto del ego para la salvación y por un corto tiempo casi se siente como la salvación.
Pero llega un punto en el que su pareja actúa de forma que deja de llenar sus necesidades, o más bien, las de su ego. Los sentimientos de temor, dolor y carencia que son una parte intrínseca de la conciencia egotista pero que había sido ocultados por la “relación amorosa”, ahora salen a la superficie. Igual que con cualquier otra adicción, usted está en un punto alto cuando la droga está disponible, pero invariablemente, lega un momento en que la droga ya no le hace efecto. Cuando vuelven a aparecer esos sentimientos dolorosos, usted los siente incluso con más fuerza que antes, más aún, ahora percibe a su pareja como la causa de esos sentimientos. Esto quiere decir que los proyecta hacia fuera y ataca al otro con toda la violencia salvaje que es parte de su dolor. Este ataque puede despertar el dolor de la pareja y el o ella puede contraatacarlo. En ese punto el ego todavía espera inconscientemente que su ataque o sus intentos de manipulación serán suficiente castigo para inducir a su pareja a cambiar de conducta, de modo que pueda usarla de nuevo como protección de su dolor.
Toda adicción surge de una negativa inconsciente a enfrentar el dolor y salir de el. Toda adicción comienza con dolor y termina con dolor. No importa a qué sustancias sea usted adicto, alcohol, comida, drogas legales o ilegales, o una persona. Usted está usando algo o a alguien para ocultar su dolor. Por eso, después de que la euforia inicial ha pasado, hay tanta infelicidad, tanto dolor en las relaciones íntimas. Ellas no producen dolor o infelicidad, mas bien sacan a la luz el dolor y la infelicidad que ya hay en usted. Toda adicción hace eso. Toda adicción llega a un punto en el que ya no funciona para usted y siente el dolor más intensamente que nunca.
Esa es una de las razones por la que la mayoría de las personas están siempre intentando escapar del momento presente y buscando algún tipo de salvación en el futuro. Lo primero que podrían encontrar si enfocaran su atención en el Ahora, es su propio dolor y eso es lo que temen. Si supieran lo fácil que es acceder en el Ahora, al poder de la presencia que disuelve el pasado y el dolor, a la realidad que disuelve la ilusión. Si solo supieran cuán cerca están de su realidad, cuán cerca de Dios.
Evadir las relaciones es un intento de evitar el dolor pero no es la solución tampoco. El dolor está ahí de todos modos. Es más probable que tres relaciones fallidas en tres años lo obliguen a despertar, que tres años en una isla desierta o aislado en su habitación. Pero si esto pudiera traer intensa presencia a su soledad, eso también funcionaría para usted.

DE LAS RELACIONES ADICTIVAS A LAS RELACIONES ILUMINADAS.

¿Podemos convertir una relación adictiva en una verdadera? ¡Sí.!
Estando presentes e intensificando la presencia al prestar atención más profundamente al Ahora: sea que usted viva solo o con una pareja, esa sigue siendo la clave. Para que el amor florezca, la luz de su presencia debe ser lo suficientemente fuerte para que no vuelva a ser dominado por el pensador o el cuerpo del dolor y los confunda con quien es Usted. Conocerse a sí mismo como el Ser que hay bajo el pensador, la quietud que hay bajo el ruido mental, el amor y la alegría que hay bajo el dolor, es libertad, salvación, iluminación. Dejar de identificarse con el cuerpo del dolor, es traer presencia al dolor y así transmutarlo. Dejar de identificarse con el pensamiento es ser el observador silencioso de sus pensamientos y su conducta, especialmente con los patrones repetitivos de su mente y los roles representados por su ego.
Si usted deja de darle “identidad”, la mente pierde su calidad compulsiva, que básicamente es el impulso de juzgar y así a resistirse a lo que es, que crea conflicto, drama y dolor de nuevo. De hecho, en el momento en que el juicio se detiene por la aceptación de lo que es, usted está libre de su mente. Usted ha dejado el sitio para el amor, la alegría, para la paz. Primero usted deja de juzgarse a sí mismo; después deja de juzgar a su pareja. El mayor catalizador para el cambio en una relación, es la aceptación completa de su pareja como es, sin necesidad de juzgar o de cambiarla de ninguna manera. Esto lo lleva a usted inmediatamente más allá del ego. Todos los juegos de la mente y todo apego adictivo se acaban entonces. No hay más víctimas, ni victimarios, ni acusados, ni acusadores. Este es también el final de toda dependencia mutua, de ser arrastrado a los patrones inconscientes del otro y por lo tanto hacer posible que continúen. Ustedes entonces, o bien se separarán- en el amor- o entrarán juntos más profundamente en el Ahora, en el Ser. ¿Puede ser tan simple? Sí, es así de simple.
El amor es un estado del Ser. Su amor no está afuera, está arraigado profundamente dentro de usted. Usted nunca puede perderlo y el no puede dejarlo. No depende de otro cuerpo, de otra forma externa. En la quietud de su presencia usted puede sentir su propia realidad sin forma y sin tiempo como la vida no manifestada que anima su forma física. Usted puede sentir entonces la misma vida en lo profundo de todos los demás seres humanos y de todas las criaturas. Usted mira más allá del velo de la forma y la separación. Esa es la realización de la unidad. Ese es el amor.
¿Qué es Dios? La Vida Eterna bajo todas las formas de vida. ¿Qué es el amor? Sentir la presencia de esta Vida en lo profundo de sí mismo y de todas las criaturas. Ser eso. Por lo tanto, todo amor es el amor de Dios.