WINTERFELL

Hace ya algún tiempo que no escribía nada, no porque las musas se hayan ido, duermo cada noche con la más bella de todas, la que más me inspira, la que más me impulsa a arremeter con fuerza hace ya más de año y medio. Las otras no me dejan dormir noche tras noche y me azotan para que no me duerma y les escuche todas las cosas que debería escribir y que casi rehúso pues el tiempo no alcanza para tanto.

Pero al fin me he rendido. Quiero escribir algo que bien pudiera servir tanto para dejar de fumar, como para dejar de sufrir con algo que solo te hace daño.

Hace más de dos años que publiqué mi primer artículo en este blog, se titulaba “Sobre cómo dejé de fumar”. En él hacía referencia a un consejo dado por el famoso profesor Manuel Calviño donde aconsejaba “ Si usted quiere dejar de fumar, lo primero que debe hacer es evitar el contacto físico con el cigarrillo” . Ha sido uno de los mejores consejos que he recibido en mi vida, han pasado ya 4 años desde que felizmente abandoné algo que me causaba un aparente placer a sabiendas del daño que estaba causándome. Hoy puedo ver tranquilamente a un fumador encender con deleite su cigarro al lado mío y no sentir ¡absolutamente nada!, es más, me alejo, pues no me causan placer alguno las emanaciones de humo que desprende.

Alguien se preguntará entonces ¿Qué tiene que ver tu cigarro Larry, con el más septentrional reino de la famosa serie Juego de Tronos? Realmente, no quería nada específico con Winterfell, solo su nombre, mi objetivo era atraer sobre el artículo la mirada de ustedes, la mía estaba puesta un poco más al norte, sobre The Wall (El Muro). La Guardia de la Noche, hombres llevados contra su voluntad hasta ese punto, construyeron un gigantesco muro hielo de 400 metros de alto por 100 de ancho que protegía todo el Reino del Norte de una amenaza desconocida pero si temible, Los Caminantes Blancos.Si usted quiere saber algo más, puede ver la serie, yo se la recomiendo. Pero ese no es mi objetivo hoy, mi objetivo es hablar sobre otro muro, de hielo también,  pero que debe ser construido por una sola persona a veces, cuando la ocasión lo requiere.

En su libro “El poder del Ahora”, del gran consejero espiritual EckhartTolle, existe todo un capítulo titulado “ De las relaciones adictivas a las relaciones iluminadas”, encontré quizás en este capítulo del libro, la respuesta más concluyente a uno de los problemas más comunes en las relaciones de pareja que haya podido encontrar en toda mi vida. Voy a permitirme reproducir algunos fragmentos del capítulo a fin de que la idea central de este artículo la entiendan bien aquellos que buscan la estabilidad emocional luego de rompimientos de pareja que han dejado tras de sí una estela de traumas, dolor, soledad y pérdida de la autoestima, que nada tiene que ver con el amor.

“A menos que accedas a la frecuencia consciente de la presencia(a veces también lo interpreto como la autoestima), todas las relaciones, y en particular las relaciones íntimas, acabarán fracasando y siendo disfuncionales. Puede que parezcan perfectas durante un tiempo, mientras estás «enamorado», pero esa perfección se altera invariablemente a medida que van produciéndose discusiones, conflictos, insatisfacciones y violencia emocional o incluso física…, momentos de tensión que suceden con creciente frecuencia.

Parece que la mayoría de las «relaciones amorosas» pasan a convertirse muy pronto en relaciones de amor-odio. En ellas, el amor puede dar paso en un abrir y cerrar de ojos a sentimientos de hostilidad o a la total ausencia del afecto. Esto se considera normal. Si en tus relaciones experimentas tanto un sentimiento de «amor» como su opuesto entonces es muy probable que estés confundiendo el apego adictivo del ego con el amor. No puedes amar a tu compañero o compañera un momento y atacarle al siguiente. El verdadero amor no tiene opuesto. Si tu «amor» tiene un opuesto, entonces no es amor, sino la intensa necesidad del ego, de una identidad más completa y profunda, necesidad que la otra persona cubre temporalmente”……”Como en cualquier otra adicción, pasas buenos momentos cuando la droga está disponible, pero, invariablemente, acaba llegando un momento en el que ya no te hace efecto.”

“Todas las adicciones empiezan con dolor y terminan con dolor. Cualquiera que sea la sustancia que origine la adicción —alcohol, comida, drogas (legales o ilegales) o una persona—, estás usando algo o a alguien para encubrir tu dolor.”

“Eludir las relaciones en un intento de evitar el dolor tampoco soluciona nada. El dolor sigue allí de todos modos. Es más probable que te obliguen a despertar tres relaciones fracasadas en otros tantos años, que pasar tres años en una isla desierta o encerrada en tu habitación. Pero si puedes llevar una intensa presencia a tu soledad, eso podría funcionar para ti.”

Y ahí vamos. Cuando se habla de presencia en ese libro, se habla de todas las razones por las cuales somos quienes somos, de nuestra autoestima y conciencia de que podemos enfrentar todas las situaciones que la vida nos impone con la mayor serenidad del mundo, llegando incluso a separar tu mente del cuerpo, verte y poderte analizar desde lejos, como si no fueras tú, y en consecuencia poder tomar decisiones sabias, imparciales, ajenas al sentimiento y las emociones, decidir la mejor opción.

En ocasiones somos partícipes de una relación que ya ha llegado a su fin pero de la que todavía no logramos desprendernos, aun cuando sabemos que ya no es posible que funcione. Hemos probado todas las formas y vías para tratar que funcionara y no lo hemos logrado, queremos salirnos, pero tampoco, somos adictos, es una droga en toda la extensión de la palabra. Solo mucha fuerza de voluntad es la que hará que como sucede con cualquier otra adicción, nos desprendamos de un fenómeno que está muy lejos de aportar algo positivo en nuestras vidas.

Llega entonces mi propuesta de hoy. Podemos levantar un muro. Un gran muro de hielo que nos proteja de aquello que nos hace sufrir, que solo trae siempre más de lo mismo, pues generalmente son obsesivas las adicciones a repetir una y otra vez las mismas palabras, los mismos reproches, los mismos desacuerdos de algo que es ya disfuncional completamente. Es precisamente ahí cuando debemos echar mano a toda nuestra fuerza de voluntad y construir el muro, un muro de hielo que nos separe definitivamente de aquello que solo nos hace daño. Mientras más tiempo logremos abstenernos de buscar la droga, mejor dicho, a esa persona, más alto habremos construido el muro. Mientras menos permitamos que el humo nos contamine, ¡perdón!, que esa persona acceda a nuestras vidas, ese sentimiento que alguna vez tuvimos se ira disipando paulatina y definitivamente. El gran muro de hielo que habremos levantado nos permitirá, pasado un tiempo, poder volver la vista atrás para solo ver de lejos el peligro que alguna vez tuvimos cerca pero del que no éramos conscientes.

Los adictos, los obsesivos, no solo somos nosotros que buscamos más de lo mismo una y otra vez. El muro debe ser levantado a veces para evitar que se nos acerquen con algo que una vez nos agradó pero que ahora solo es una dañina tentación, existe esa diferencia. En ocasiones el muro debe ser levantado para combatir a los Caminantes Blancos (personas que a veces fueron muy queridas pero que aún deambulan haciendo daño después de muertos), como también deberá ser levantado para contenernos a nosotros mismos y evitar que corramos hacia ellos, algo que solo nos llevará a causarnos daño y que ya sabemos de antemano.

En cuanto a mí, finalmente logré alejarme del funesto cigarrillo. Aún construyo mi muro que me proteje de las incursiones de Caminantes Blancos, algo que no he hecho solo. He contado con una gran ayuda para ello y la altura es lo suficientemente alta como para que pueda ser saltada o escalada nunca más por quien pretenda conquistar algo que alguna vez  tuvo en sus manos solo para hacerle daño. Pruebe usted ahora y haga lo mismo si siente que no logra salir de alguien que ya no aporta felicidad a su vida. ¡Aléjese!! Mantenga la distancia! Acumule, horas, días, meses de separación y verá cómo finalmente el pasado ya no tendrá sentido alguno y se dedicará con más ahínco a encontrar su felicidad en el Ahora. Inténtelo y verá. Vale la pena.

4 comentarios

Ir al formulario de comentarios

    • Anónimo en 31/01/2018 a las 9:03 am
    • Responder

    Hola hermano, es Félix de Limonar. La verdad estas apretando. Ha cambiado la imagen de la página y para bien.
    Saludos a la Familia. Yo he terminado en el antiguo trabajo y busco nuevos rumbos. Se que estarás por acá pronto. Éxitos.

    • Betty47 en 22/01/2018 a las 3:00 pm
    • Responder

    Muy interesante tu artículo, no lo había leído, pero mucho cuidado ¡!!!!! Que al levantar el muro no exceder la altura, porque no llegan los malos vicios, pero tampoco los no tan malos, pero muy necesarios, jejejjejeje. Como me ha sucedido a mí.

    • Jessica en 12/01/2018 a las 4:52 pm
    • Responder

    Waoooo, sin palabras, esta buenísimo .

    • Yudy Rosabal en 08/12/2017 a las 8:43 pm
    • Responder

    Buenas noches. Muy interesante tu escrito. Es mi primera vez, me quiero unir a tus amigos. Mi nombre es Yudy Rosabal Rodríguez soy Licenciada en Terapia Física y Rehabilitación, tengo 44 años, soy casada y tengo dos bellos hijos, una hembra de 18 y un varón de 11.

Deja un comentario

Tu email nunca se publicará.